Dos cuevas y un pueblo esculpido en piedra que no conocías
No hace falta ser espeleólogo para adentrarse en las profundidades de la Tierra y descubrir que la naturaleza también puede ser un auténtico monumento. Esto va de piedras, sí; también de las que están en superficie porque hemos seleccionado dos cuevas y un pueblo donde la roca es la auténtica protagonista. Porque sabemos que tú lo que quieres son escapadas que te sorprendan.
1. Coves de Sant Josep, en Castellón
Uno puede creer que, vista una cueva, vistas todas. Hasta que descubre las Coves de Sant Josep, la cueva navegable más larga de Europa, y descubre, además, que está en España. En La Vall d´Uixó. Se visita en barca y en grupo. Son los trabajadores del espacio quienes se encargan de empujarlas con pericia para hacerlas pasar en orden por túneles y salas (cuando te digan que agaches la cabeza, hazlo). En un momento dado, te dirán que continúes a pie. Poco más de 200 metros hasta la barca que te lleve de vuelta a la salida: aprovecha para ver de cerca los caprichos de este museo geológico.
Además, para los más intrépidos también existe la opción de recorrer este río en kayak. Se hace en grupo y con guía y sí, hay chapuzón.
Dónde dormir: a 8 minutos en coche de las Coves de Sant Josep se encuentra nuestro hotel Sercotel Hotel Plana Suites. Versátil, aquí encontrarás la habitación que mejor se ajuste a tu tipo de viaje: en pareja, en familia, con amigos… Tú eliges. Donde no te hará falta elegir será en nuestro desayuno buffet y ah, por lo de aparcar ni te preocupes: te guardamos plaza en nuestro parking. En verano, pregunta por nuestra piscina.
2. Cueva de Nerja, en Málaga
La Cueva de Nerja podría describirse hablando de estalactitas, estalagmitas, de que tiene una de las columnas naturales más altas del mundo; de sus gours, perlas y macarrones; de sus enormes salas; de que sus galerías se van sucediendo a lo largo de 5 kilómetros (solo se puede visitar una parte); y de que tiene miles de años y eso le ha permitido atesorar, entre otras cosas, uno de los mayores conjuntos de arte rupestre del planeta.
Y, aun así, por mucho que nos esforzáramos en detallar todas y cada una de sus maravillas geológicas, nos quedaríamos cortos a la hora de explicar la emoción que produce introducirse en la belleza que Mamá Naturaleza es capaz de crear. Hay quien dice que esta cueva es una auténtica catedral natural. Razón no le falta.

Dónde dormir: lo de viajar hasta las profundidades de la Tierra y retroceder en el tiempo miles de años está bien, pero cuando llegue el momento de descansar el cuerpo te pedirá las comodidades de nuestro tiempo: habitaciones espaciosas, camas en las que posponer la alarma del despertador, desayunos buffet; lugares pet-friendly, por si quieres viajar con la familia al completo… Eso y más es lo que te ofrecen nuestros hoteles en Málaga: Sercotel Rosaleda Málaga y Sercotel Tribuna Málaga.
3. Setenil de las Bodegas, en Cádiz
A la gente de Setenil de las Bodegas no les asuntaron las paredes escarpadas, las rocas imponentes cerniéndose sobre el terreno ni las formas sinuosas del cañón del río Guadalporcún, donde está ubicado. Para nada, hace miles de años aprovecharon las cuevas para hacer de ellas su hogar y, con el paso del tiempo, fueron evolucionando hacia casas que han sido capaces de adaptarse a esta caprichosa orografía dejándonos a quienes lo visitamos con la boca abierta.
No todos los días se ven casas situadas, literalmente, bajo enormes bloques de piedra o a ras de desfiladero. Aquí, podrás decir que has estado de bares en una calle cueva. Y todo ello además con la estética coqueta que uno espera encontrar en los pueblos de Andalucía: callejuelas estrechas donde buscar el fresco cuando el calor aprieta, casitas blancas con tejados a dos aguas y flores de colores vivos dando un punto de alegría aquí y allá.

Dónde dormir: te animaremos a que pongas rumbo al mar. Que no te dé pereza. El trayecto habrá merecido la pena cuando llegues a nuestro hotel Sercotel Aura Algeciras o al Sercotel Cruz del Mar, en Chipiona. Aquí, uno amanece sintiendo la brisa marina, se deleita con un desayuno pantagruélico, pregunta en recepción qué ver por la zona y se lanza a descubrir mundo.

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